El laboratorio de Sam Altman acaba de lanzar una bomba en el mundo académico: su último modelo de IA -más potente que GPT-6 Astra- habría demostrado la existencia y regularidad de las ecuaciones de Navier-Stokes, uno de los siete Problemas del Milenio que llevan décadas desafiando a los mejores cerebros humanos. Pero lo que debería ser una celebración científica se tiñe de controversia por acusaciones de «apropiación intelectual» y una batalla por los créditos.
El asalto computacional de OpenAI
Según documentos internos, OpenAI desplegó un ejército digital de 10.000 agentes de IA trabajando en sincronía durante 88 horas, quemando millones en capacidad de cómputo. «Es un modelo significativamente más capaz que todo lo que hemos mostrado al público», admiten fuentes de la compañía a este medio. La demostración ya fue formalizada en Lean, aunque aún espera validación por pares.
La tormenta académica
El problema surge cuando se revela que dos matemáticos -Tristan Buckmaster (NYU) y Levent Alpöge (Anthropic)- llevaban meses avanzando en la misma línea con ayuda de Codex. Buckmaster insinúa que OpenAI pudo «inspirarse» en sus trabajos privados, algo que la empresa niega categóricamente. La tensión escaló cuando, según Buckmaster, OpenAI le habría ofrecido coautoría excluyendo a Alpöge -su colega de Anthropic-, acusación que Sébastien Bubeck de OpenAI desmiente.
Lo indiscutible es que el episodio expone una nueva realidad: en la era de la IA, resolver problemas científicos se está convirtiendo en una carrera donde el capital computacional pesa más que la genialidad individual. «Ahora las matemáticas son una cuestión de dinero», resume un investigador anónimo consultado para esta nota.
Fuente: Xataka IA (Español)