Google dio un giro estratégico en su carrera por la inteligencia artificial al anunciar el fin de los “Gems” de Gemini. La decisión, comunicada este fin de semana, llega en un momento donde los agentes todo en uno, como Muse y Instinct de Meta, están ganando terreno. La empresa de Mountain View optó por discontinuar esta función que permitía a los usuarios crear asistentes de IA personalizados para tareas específicas, integrándolos en un nuevo formato denominado “skills” o habilidades.
La transición técnica: de Gems a skills
Lanzados en 2024, los Gems nacieron con la promesa de ahorrar tiempo a los usuarios, permitiéndoles enseñar a la IA a ejecutar ciertas tareas sin repetir instrucciones. Desde un coach de aprendizaje hasta un planificador de vacaciones, estos asistentes personalizados también podían compartirse, una jugada de Google para popularizar su ecosistema. Algunos de los Gems predefinidos que la compañía ofrecía incluían:
- Un coach de aprendizaje
- Un asistente de brainstorming
- Una guía profesional
- Un compañero de programación
- Un editor de textos
Sin embargo, la compañía confirmó que a partir del 17 de noviembre de 2026, los Gems migrarán automáticamente a este nuevo formato. Los usuarios no deberán realizar ninguna acción manual para la transición, y los Gems seguirán siendo operativos hasta esa fecha límite.
El desafío de la usabilidad frente a la competencia
Si bien la migración preserva el trabajo invertido por los usuarios, el cambio plantea serias dudas sobre la usabilidad. A diferencia de la experiencia fluida que propone un chatbot conversacional o los enfoques de competidores como OpenAI con sus GPTs personalizados o Anthropic con Claude, Google ha optado por una interfaz que requiere que el usuario ingrese una barra diagonal “/” en un hilo de tareas para seleccionar la habilidad deseada. Es un diseño que parece pensado por y para ingenieros, alejándose de la simplicidad que el usuario promedio espera en la interacción con modelos de lenguaje de gran escala (LLMs).
El cierre de los Gems también reabre el debate sobre la errática estrategia de marca de Google. La compañía tiene un historial de bautizar cada nueva función con su propio nombre e ícono, para luego reorganizar, fusionar o discontinuar características con el paso del tiempo. En la actual era de la IA, donde la velocidad de iteración es clave, esta falta de consistencia puede confundir a los desarrolladores y al público general. Mientras rivales como Mistral o Llama avanzan con propuestas más estables en su interfaz, Google sigue ajustando las tuercas de su nave insignia. La apuesta ahora es que estas “skills” logren consolidar un ecosistema más robusto, aunque el camino hacia la adopción masiva se presenta un poco más cuesta arriba.
Fuente: TechCrunch AI
