Anthropic no deja de crecer y su apetito por cómputo no tiene techo. La compañía fundada por Dario Amodei acaba de sellar con Akamai el contrato de infraestructura cloud más grande en la historia de esta última: nada menos que 11.600 millones de dólares a pagar en siete años. El anuncio, realizado este jueves, representa más de seis veces el acuerdo de 1.800 millones que ambas empresas habían firmado en mayo, según reveló Bloomberg en su momento.
Un acuerdo con cláusulas que mueven fichas
Pero no todo es dinero asegurado. Según el documento presentado por Akamai ante la SEC, el compromiso está sujeto al cumplimiento de ciertos requisitos de entrega y disponibilidad del servicio. Ambas partes pueden rescindir el contrato bajo condiciones específicas, lo que le da un marco de flexibilidad inusual para una operación de esta magnitud. La noticia movió las acciones de Akamai, que llegaron a subir un 17% en el after-hours del jueves, según reportó The Wall Street Journal.
Lo más llamativo del acuerdo es la inclusión de un warrant por primera vez en la historia de Akamai. Se trata del derecho a comprar acciones a un precio fijado: 7,7 millones de acciones comunes a 111,33 dólares cada una, lo que representa aproximadamente un 5% del capital total. De ese porcentaje, solo un 2% se libera con el primer pago; el resto está atado a que Anthropic aumente su gasto. Por cada 3.000 millones adicionales que comprometa, se le desbloquea otro 1% de acciones, lo que podría llevar el acuerdo total a unos 20.000 millones de dólares si la empresa decide ampliar la apuesta.
La jugada de Anthropic: CPUs y la nueva lógica de la IA
Akamai no detalló para qué usará Anthropic esos recursos, pero el foco está puesto en las CPUs, los chips de propósito general que tradicionalmente manejan tareas como ejecutar código o navegar por internet. Con la llegada de agentes de IA que ejecutan acciones más complejas, la demanda de CPUs ha crecido de manera exponencial, convirtiéndose en un nicho menos publicitado que las GPU pero igual de vital. La jugada de Anthropic refuerza la tendencia de los laboratorios de IA a diversificar su infraestructura más allá de los clásicos aceleradores.
Para Akamai, el contrato implica una inversión de unos 5.500 millones de dólares en capacidad adicional y un aumento de 1.700 millones en su gasto de capital de este año para asegurar componentes como memoria. Los ingresos no llegarán de inmediato: la compañía estima que empezará a facturar entre 150 y 300 millones en 2027, a partir del segundo semestre, y proyecta alcanzar un ritmo anual de 1.700 millones hacia fines de 2028.
Este tipo de acuerdos con warrants invierte la lógica habitual de las alianzas en la industria de la IA, donde los proveedores de chips y nube suelen invertir directamente en los laboratorios que compran sus productos. Aquí, Akamai le da a su cliente una participación potencial que crece con el gasto, un esquema similar al que AMD usó con OpenAI el año pasado, vinculando warrants a hitos de compra de chips.
Anthropic ya está acostumbrada a estas estructuras: Amazon, Google, Microsoft y AMD han invertido o acordado invertir en la compañía mientras le venden capacidad. El propio Dario Amodei admitió en una entrevista con The New York Times en diciembre que Anthropic no participa en estos acuerdos a la misma escala que otros actores del mercado. Sin embargo, este contrato con Akamai demuestra que la empresa está dispuesta a mover fichas monumentales para asegurar su crecimiento. La pregunta ahora es cuánto más está dispuesta a gastar en la carrera por dominar la inteligencia artificial.
Fuente: TechCrunch AI
