Los números cantan una realidad contundente: China recibió cerca de 23 millones de viajeros extranjeros en el primer semestre de 2026, un salto del 20% interanual. Pero detrás del frío dato estadístico, se está gestando una operación de seducción a gran escala, donde la tecnología es el principal imán. El epicentro de este movimiento ya tiene nombre y coordenadas: el Splendid China Tech Carnival en Shenzhen, un megaevento que desde fines de diciembre de 2026 hasta el Festival de los Faroles de 2027 buscará redefinir la experiencia turística mediante una fusión sin precedentes entre vanguardia digital y patrimonio cultural.
Un carnaval donde los drones bailan y los robots enseñan tradiciones
El anuncio, realizado por James Liang, cofundador de Trip.com Group, no es un festival más. Es la materialización de una estrategia para capitalizar el boom del turismo receptivo, que en el segundo trimestre de 2026 creció a una tasa de dos dígitos. El carnaval funcionará como un laboratorio vivo: convoca propuestas globales en tres categorías (drones, robótica y experiencias culturales) para diseñar actividades que mezclen, por ejemplo, exhibiciones de patrimonio inmaterial con inteligencia artificial, o costumbres del Año Nuevo Chino con shows de robots. La fecha límite para enviar ideas es el 31 de octubre de 2026, y las seleccionadas se implementarán en el evento.
Shenzhen: la ciudad que ya es una atracción tecnológica en sí misma
Pero el carnaval es sólo la punta del iceberg de una ciudad que se ha construido como un parque temático de la innovación. Trip.com Group no pierde tiempo y ya promociona los landmarks tecnológicos de Shenzhen como destinos en sí mismos. El Museo de Ciencia y Tecnología, con su túnel galáctico y su zona temática de Marte; el DJI Sky City, la sede del gigante de los drones con una pasarela elevada de 90 metros; la futurista sede de Tencent con sus puentes en el cielo; el Shenzhen Eye que transforma una estación de metro en un hito arquitectónico; y hasta el Talent Park, donde el skyline se combina con servicios urbanos como entregas por drone. En estos espacios, los visitantes pueden interactuar con productos con IA, exoesqueletos robóticos e instalaciones holográficas.
La estrategia se complementa con programas diseñados para morder el anzuelo del viajero internacional. “Taste of China” es un show culinario de 90 minutos que, mediante códigos QR, vincula siete platos emblemáticos de distintas regiones con información de viaje curada. Mientras, el “Shenzhen Express” es una gira urbana gratuita de medio día para pasajeros en escala, que ya ha atraído participantes de 40 países. El mensaje es claro: en la guerra por el turismo global, Shenzhen apuesta a deslumbrar no sólo con su cultura, sino con una infraestructura tecnológica que ya parece sacada del futuro.
Fuente: Pandaily (China AI)
