En la carrera desesperada por alimentar los voraces data centers de inteligencia artificial, una startup geotérmica acaba de marcar un golpe de efecto. Mazama Energy, respaldada por el legendario inversor Vinod Khosla, anunció una ronda Serie B de 135 millones de dólares para perforar hasta lo impensable: pozos horizontales en rocas «supercalientes» a más de 4.500 metros de profundidad, donde el calor alcanza los 400 grados Celsius. Esta no es la geotermia de siempre; es una apuesta tecnológica de alto riesgo que podría redefinir las reglas del juego energético.
La apuesta de Khosla: de 5 a 10 gigawatts en un solo sitio
El proyecto estrella de Mazama en Oregón es una muestra de la escalada vertiginosa del sector. Hace un año, el propio Khosla estimaba un potencial de 5 gigavatios en ese yacimiento. Hoy, la startup revisó esa proyección al doble: 10 gigavatios, suficiente para abastecer a millones de hogares. «Estamos ante un cambio de paradigma», explica un analista del sector que prefiere mantener el anonimato. «Mientras las grandes tecnológicas corren detrás del gas natural, estas startups están creando una alternativa base, limpia y constante, justo lo que necesita la IA para crecer sin colapsar la red».
El secreto está en el fluido «supercrítico»
La magia de Mazama no está solo en la profundidad, sino en el estado de la materia que logra capturar. A esas presiones y temperaturas extremas, el agua se transforma en un fluido supercrítico, un estado entre líquido y gas que absorve hasta diez veces más energía que el vapor convencional. Cada pozo podría generar hasta 15 megavatios, multiplicando la eficiencia de la geotermia tradicional. Según estudios de la Universidad de Twente y el Clean Air Task Force, explotar solo el 1% de las rocas supercalientes del planeta podría generar más de 63 teravatios, una cifra que duplica la demanda eléctrica global actual.
¿El caballo oscuro de la revolución energética?
La ronda fue liderada por Centaurus Capital y Doerr Capital, con participación estratégica de gigantes como ConocoPhillips y Shell Ventures. El mensaje es claro: el capital de riesgo y la industria fósil están convergiendo en esta tecnología. Mazama planea comenzar a generar electricidad el año próximo y completar el desarrollo de su primer sitio para 2030, con una meta de 200 megavatios iniciales. Ya tienen terreno para un segundo desarrollo. En un mundo donde la escalabilidad de las energías renovables intermitentes choca con la demanda 24/7 de la IA, la geotermia mejorada se perfila no como una alternativa más, sino como la pieza que podría equilibrar el tablero energético de la próxima década.
Fuente: TechCrunch Startups
