El último informe de inteligencia de Anthropic destapó una trama de ciberespionaje industrial en el mundo de la IA: siete laboratorios chinos, incluyendo gigantes como Alibaba (Qwen), Moonshot (Kimi) y DeepSeek, habrían realizado operaciones encubiertas para extraer conocimiento del modelo Claude. La técnica, conocida como ‘destilación de modelos’, cruzó la línea ética al ejecutarse sin consentimiento y con mecanismos de ocultamiento sofisticados.
El modus operandi: Kimi no era Kimi
Según el reporte, Moonshot utilizó servidores intermediarios fuera de China -las ‘transfer stations’- para burlar las restricciones geográficas de Claude. Los usuarios creían interactuar con Kimi, pero en realidad sus consultas eran redirigidas a Claude, cuyas respuestas luego se presentaban como propias. Este engaño sistémico ocurrió 23 millones de veces solo entre mayo y julio, mientras DeepSeek replicó la táctica 12.1 millones de veces en dos semanas.
La carrera armamentista de la IA
Alibaba buscó ir más allá: intentó capturar incluso los patrones de razonamiento de Claude para entrenar su modelo Qwen. Aunque expertos señalan que la destilación sola no explica el rápido avance de los LLM chinos, el caso expone las tensiones geopolíticas en el desarrollo de IA. Anthropic, por su parte, demostró una capacidad de vigilancia inquietante: sus sistemas detectaron estos patrones mediante análisis de metadatos y comportamientos anómalos, bloqueando 11.4 millones de cuentas solo en 2026.
La polémica llega tras el escándalo de marzo, cuando Anthropic implementó -y luego retiró- sistemas de detección basados en proxies y dominios chinos. El episodio revela el delicado equilibrio entre seguridad y privacidad en la era de los modelos fundacionales, donde las empresas controlan no solo la tecnología, sino los límites de su uso legítimo.
Fuente: Xataka IA (Español)