A principios de los años 80, los contables temieron por su extinción con la llegada de la hoja de cálculo. Hoy, los grandes modelos de lenguaje (LLMs) reabren aquel fantasma, pero apuntando a todo el espectro laboral de manera simultánea. Un informe reciente de McKinsey midió este impacto y arrojó conclusiones que resuenan con aquella época: la tecnología no nos deja sin trabajo, pero nos obliga a mutar de manera drástica.
Hasta 2035, la automatización generada por la IA restará una demanda equivalente a 36 millones de empleos en Estados Unidos, medidos en horas de trabajo que ya no serán necesarias. Sin embargo, 25 millones se compensan dentro de la misma profesión. Las tareas mutan, el humano sigue en su puesto. Los 11 millones restantes, un 6,5% de la población activa, deberán reconfigurar su carrera profesional. Como señala el informe, “el desafío de la próxima década es la movilidad, no la escasez”.
El efecto Jevons y el cuello de botella sénior
Automatizar no siempre significa despedir. El Foro Económico Mundial proyecta un desplazamiento de 92 millones de empleos a nivel global que demandarán nuevas habilidades. Cuando una tarea se abarata gracias a la IA, el mercado tiende a exigirla más: los economistas lo llaman efecto Jevons. El desarrollo de software es el laboratorio perfecto de esta dinámica. Tras una caída desde 2022, las búsquedas de programadores repuntaron casi un 15% desde febrero de 2025, mientras el empleo general bajó un 7%. Pero hay un detalle clave: el 71% de esa demanda se concentra en perfiles sénior. Los júnior son los más golpeados, ya que los LLMs absorben esas tareas básicas con las que antes aprendían el oficio.
Rutas sin pavimentar y desigualdad salarial
El acceso a estos nuevos roles no es parejo. McKinsey traza tres caminos para el cambio de empleo: directo, indirecto y “sin pavimentar”. Solo uno de cada siete empleados tendrá una transición fluida; el 41% afrontará la ruta indirecta y el 45% deberá transitar caminos complejos, con grandes brechas de habilidades, necesidad de nuevos certificados y recortes salariales.
La inequidad es el punto más crítico del análisis. Más del 75% de quienes deberán cambiar de oficio pertenecen a sectores de administración, comercio y transporte, generalmente mal remunerados. Un trabajador con un sueldo bajo tiene 7,6 veces más probabilidades de verse obligado a reciclarse que uno bien pago. Solo el 10% del tramo salarial más bajo tendrá una ruta directa hacia un nuevo puesto, frente al casi 40% del quintil más alto.
El panorama local tampoco escapa a esta lógica. En España, se calcula un desplazamiento de entre 1,7 y 2,3 millones de empleos hacia 2035, con la creación de 1,61 millones de nuevas ocupaciones. El saldo final, advierte un estudio de Funcas, dependerá de la velocidad con la que el sistema educativo y las empresas logren reasignar competencias. La IA ya está aquí, pero el reloj de la capacitación corre más lento que el de la innovación.
Fuente: Xataka IA (Español)
