La inteligencia artificial ya no es una promesa futura, sino una variable de ajuste que tensiona las estructuras democráticas actuales. En el marco del XII Foro Parlamentario Iberoamericano, celebrado el 2 de octubre de 2026 en el Congreso de los Diputados y el Senado de España, representantes de 22 países se reunieron para debatir los acelerados cambios tecnológicos. La delegación argentina, encabezada por la vicepresidenta Victoria Villarruel e integrada por senadores de distintas fuerzas, dejó un mensaje contundente: hace falta urgente legislar con visión de futuro.
El desafío de adaptar la democracia a los algoritmos
El senador nacional Maximiliano Abad (UCR) fue uno de los voceros más críticos respecto a la falta de marcos normativos ágiles. Durante su participación, el legislador marplatense advirtió que la arquitectura institucional de las democracias representativas fue diseñada entre los siglos XVIII y XIX, lo que exige una actualización profunda frente a las transformaciones impresionantes del presente.
En sus declaraciones durante el encuentro iberoamericano, Abad subrayó que la cooperación con socios estratégicos es indispensable para lograr marcos que protejan los derechos sin asfixiar la innovación. “La IA trae grandes oportunidades en materia de productividad, procesamiento de datos, acceso al conocimiento y diagnósticos médicos. Pero también amenazas que debemos identificar y contrarrestar, entre ellas los ataques a infraestructuras críticas, la desinformación y el riesgo de que unas pocas empresas, sin reglas claras, tomen decisiones que afectan a toda la humanidad”, manifestó el senador.
La educación como escudo y motor productivo
Para el dirigente radical, el primer paso para domar la revolución algorítmica es colocar a la educación en el centro del debate. Abad planteó la necesidad de fomentar el pensamiento crítico, la creatividad y la expresión en las nuevas generaciones, garantizando que los algoritmos se pongan al servicio del talento humano y no a la inversa.
La delegación argentina, que también contó con la presencia de Natalia Gadano (MOVERE Santa Cruz), Martín Goerling Lara (PRO) y Sandra Mendoza (Convicción Federal), coincidió en que la Argentina tiene recursos y capital humano para tener una voz propia en la geopolítica de la IA. Sin embargo, Abad fue específico al trazar el mapa del potencial local, poniendo el foco en Mar del Plata.
- Conocimiento y producción: Destacó la presencia de universidades, centros de investigación, escuelas técnicas y empresas tecnológicas en la ciudad balnearia.
- Tejido productivo: Instó a asociar la formación académica con la industria, el comercio, el turismo y la pesca para dar un salto de calidad.
- Futuro juvenil: Señaló que el verdadero desafío legislativo es asegurar el futuro de los jóvenes que hoy terminan la secundaria en barrios como Sierra de los Padres o Batán.
El foro cerró con la convicción de que la inteligencia artificial está reconfigurando la distribución del poder a nivel global. La pregunta que flotó en el aire, y que los congresos de toda Iberoamérica deberán responder, es si las democracias serán capaces de escribir las reglas antes de que el código las reemplace.
Fuente: Congreso IA