DeepSeek no para de mover fichas. Según fuentes cercanas al proyecto, el desarrollador chino de inteligencia artificial planea instalar al menos 160.000 aceleradores Huawei Ascend 950DT en un centro de datos que está construyendo en Mongolia Interior. Si se concreta, sería uno de los clústeres de chips de IA más grandes del mundo, una apuesta que habla de la ambición geopolítica y tecnológica de Pekín.
La jugada de DeepSeek con los Ascend 950DT
Los Ascend 950DT son los últimos aceleradores de Huawei para cargas de trabajo de inteligencia artificial, y su despliegue a esta escala sería inédito. La información, confirmada por Bloomberg a partir de fuentes familiarizadas con el asunto, indica que DeepSeek utilizará estos procesadores exclusivamente para inferencia: es decir, para ejecutar sus modelos y responder a los usuarios en tiempo real. No hay planes, por ahora, de usarlos para entrenamiento.
Esta distinción no es menor. Mientras que el entrenamiento demanda miles de GPUs durante meses, la inferencia es un gasto constante y masivo: cada consulta que un usuario le hace a un modelo como DeepSeek-R1 requiere potencia de cálculo disponible las 24 horas. DeepSeek está apostando a que los Ascend 950DT le ofrecen un costo por token competitivo frente a las alternativas occidentales, algo crucial en un mercado donde la eficiencia es la nueva ventaja competitiva.
Mongolia Interior: el nuevo Silicon Valley chino
Mongolia Interior no es un lugar elegido al azar. La región cuenta con abundante energía y clima frío —un aliado natural para refrigerar centros de datos—, además de políticas locales favorables para la industria tecnológica. El proyecto más amplio apunta a un consumo eléctrico a escala de gigavatios, lo que lo pone en la misma liga que los mega-complexos de IA de Estados Unidos, pero con un chip diferente: el Ascend, fabricado bajo las restricciones de exportación de EE.UU.
Hay un trasfondo geopolítico que no se puede ignorar. Desde 2023, Washington restringió la venta de las GPUs más potentes de Nvidia a China, lo que empujó a empresas como DeepSeek a buscar alternativas locales. Los Ascend de Huawei, aunque históricamente por detrás en benchmarks, han mejorado significativamente y representan la apuesta soberana de Pekín para no depender del silicio americano.
Eso sí, hay una incógnita clave: la capacidad de producción de Huawei. El despliegue depende de que el fabricante pueda entregar 160.000 unidades, y los plazos de fabricación de chips avanzados en China siguen siendo un cuello de botella. Por ahora, todo sigue siendo un plan reportado, no una implementación completada.
Lo que está en juego es más grande que una instalación. DeepSeek ya demostró que puede competir con modelos occidentales de primer nivel a una fracción del costo. Si logra escalar esta infraestructura, estaría redefiniendo el mapa de la IA global: menos dependencia de Nvidia, más soberanía tecnológica asiática y una competencia que obligará a Occidente a repensar su estrategia.
Fuente: TechNode (China AI & Tech)