La generación Z enfrenta una paradoja incómoda: la inteligencia artificial que usa a diario para estudiar, crear y comunicarse es la misma que está eliminando los puestos de trabajo de entrada que necesita para arrancar su carrera. Lejos de ser una profecía apocalíptica, el fenómeno ya tiene números concretos, y todos apuntan en la misma dirección.
Gasto de supervivencia y patrimonio inalcanzable
Una encuesta de Operation HOPE y Beyond Finance, realizada entre el 16 y el 18 de marzo de 2026 a 2.000 personas nacidas entre 1981 y 2008 en Estados Unidos, reveló que casi ocho de cada diez jóvenes de las generaciones Z y millennial aplican la estrategia de “gasto de supervivencia” (gastar ahora, ahorrar más tarde) y que un 71 % considera que la creación de patrimonio es cada vez menos alcanzable. Conviene aclarar que Beyond Finance es una empresa de consolidación de deudas, lo que obliga a leer los resultados con cierta cautela.
David Carroll Orr, creador multidisciplinar con intereses en medios digitales, poesía, arquitectura y narrativa, argumentó que los jóvenes no actúan por apatía, sino que hacen una evaluación racional de un sistema que no les ofrece dónde agarrarse. Y la IA, según su análisis, está eliminando justamente esos puntos de apoyo: los puestos de nivel inicial.
El Lore contra el Ledger: la escalera que se rompe
Orr recurre a datos del Burning Glass Institute, que documentó una ralentización de la contratación en puestos de entrada, y cita a responsables del sector que anticipan que la mitad de los puestos júnior se automatizará. La opinión más conocida en este sentido es la de Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, quien advirtió en una entrevista de que la IA podría eliminar la mitad de los empleos de oficina de nivel inicial en un plazo de uno a cinco años, con un desempleo en Estados Unidos que podría subir al 10-20 %.
El propio Burning Glass Institute había publicado en julio de 2025 el informe The Expertise Upheaval, donde identificó el impacto de la IA en la pérdida de los primeros peldaños de la escalera de la experiencia: ese espacio donde el becario redactaba memorandos, revisaba documentos o escribía código y aprendía equivocándose. Orr lo resume con una metáfora potente: los puestos de entrada son el Lore (el ensayo y error de la experiencia humana), mientras que la IA generativa sería una nueva evolución del Ledger, el registro rígido de la administración.
“Lanzar proyectiles contra la fábrica automatizada no nos devolverá los puestos de trabajo en los peldaños más bajos”, escribió Orr. Basándose en sus investigaciones sobre los archivos de la frontera estadounidense del siglo XIX, propone la “persistencia forense”: aquellas comunidades aprendieron a moverse entre los registros de tierras y los juzgados para ganar margen dentro del sistema. Su conclusión: la educación universitaria y la formación laboral deben dejar de preparar a los jóvenes para comportarse como “software humano” y enseñarles a dirigir y auditar las herramientas automatizadas. “Estamos utilizando tecnología del siglo XXI para imponer una perspectiva del siglo XIX sobre el valor humano”, remató.
Las nóminas confirman la brecha
Los datos duros respaldan el diagnóstico. Erik Brynjolfsson, Bharat Chandar y Ruyu Chen, del Stanford Digital Economy Lab, publicaron el 12 de agosto de 2026 una actualización de su estudio basado en datos de nóminas de ADP: los trabajadores júnior (22-25 años) en los puestos más expuestos a la IA tienen un nivel de empleo un 19 % inferior al esperado frente a sus homólogos en áreas menos expuestas. Con datos de julio de 2025, esa brecha era del 15 %.
- El empleo de esos trabajadores jóvenes en los puestos más expuestos cayó casi un 11 % entre noviembre de 2022 (lanzamiento de ChatGPT) y junio de 2026.
- En contraste, los empleos menos expuestos crecieron alrededor del 10 % en el mismo período.
- Entre trabajadores más experimentados no se aprecia una brecha comparable.
- Los cambios se deben principalmente a que se contrata a menos gente, no a despidos.
Los autores no son catastrofistas: no ven un desplazamiento generalizado del empleo y advierten de que sus datos describen un patrón, pero no demuestran que la IA lo cause. Además, el nivel educativo desempeña un papel significativo, ya que la brecha se reduce al tenerlo en cuenta. Y hay un matiz clave: en los casos donde la IA refuerza a los trabajadores en lugar de sustituirlos, el empleo se mantiene o crece.
España: el espejo europeo del problema
El fenómeno no es exclusivamente estadounidense. Según el Barómetro de Talento Digital 2026 del Observatorio del Talento Digital de DIGITALENT Group, presentado el 24 de septiembre de 2026, el 51,7 % de las empresas españolas prevé que se reduzcan las oportunidades para perfiles júnior debido a la IA. Otros datos del mismo barómetro:
- El 39,6 % sitúa el pensamiento crítico y el criterio profesional como prioridad formativa; solo el 2,4 % señala la programación.
- Solo el 20,8 % de las organizaciones considera que su plantilla está bastante o muy preparada para trabajar con IA.
- Solo el 29,5 % cuenta con un marco formal y comunicado sobre el uso de la inteligencia artificial.
Además, según datos de la patronal DigitalES de mayo de 2026, las ofertas de trabajo para programadores júnior se han reducido un 33 % en España en un año, frente a un aumento del 13 % en las de perfiles sénior.
La formación en IA ya es un derecho: hay que reclamarla
En Europa, desde el 2 de febrero de 2025 rige el artículo 4 del Reglamento de IA, que obliga a las empresas que utilicen sistemas de inteligencia artificial a formar a sus trabajadores. Esta disposición fue modificada por el Reglamento (UE) 2026/1744 de 8 de julio de 2026, en vigor desde el 27 de julio de 2026: ya no exige garantizar un nivel concreto de capacitación, pero sí adoptar medidas para apoyar la formación de la plantilla y de quienes usen los sistemas en su nombre.
La obligación de poner medios sigue existiendo. Si la empresa donde trabajás utiliza asistentes de IA, conviene preguntar qué formación ofrece y solicitarla. Queda una pregunta sin respuesta que ningún estudio resuelve: quién formará dentro de diez años a los perfiles sénior si se reduce el número de personas que aprenden el oficio en los puestos de nivel bajo. Para la generación Z, la conclusión es clara: no puede escapar de la IA, tiene que aprender a dominarla.
Fuente: Genbeta IA (Español)
